El impacto de la pandemia del COVID19 en la formulación de los estados financieros de 2020 – PARTE V
NIC 36 Deterioro
Resumen de requerimientos
En la coyuntura de la pandemia por el COVID19, resulta claro que los componentes que muestran los saldos de los activos de vida útil prolongada demandarán la especial atención de la Gerencia al momento de establecer si su monto en los estados financieros está deteriorado. No todos coinciden en definir correctamente lo que significa deterioro en el contexto de la preparación de estados financieros. Muchos asocian el concepto con el deterioro por uso, pérdida de valor, obsolescencia y otros conceptos similares. En estricto estas son las causas por las que un activo pudiera estar deteriorado a la fecha de los estados financieros. Si esto es así entonces, ¿qué es deterioro de un activo a efectos contables? La definición correcta a efectos contables indica que el: “deterioro de un activo se produce cuando su valor en libros excede a su valor recuperable”, en otras palabras, la regla de costo o mercado el menor, que establece que el valor en libros de los activos no debe ser mayor a su valor recuperación, ya sea a través de su uso o como resultado de su venta.
¿Y en qué consiste el valor recuperable de un activo? Este corresponde al mayor valor que resulte de comparar el Valor Razonable menos los costos para llevar a cabo la Venta del activo (FVLCD por sus siglas en inglés) con su valor en uso (VIU por sus siglas en inglés). El valor en uso se determina sobre la base del valor presente de los futuros flujos de efectivo que la Gerencia espera que el activo generará en el remanente de su vida útil. El cálculo incorpora el estimado de los flujos futuros esperados de efectivo y las expectativas de posibles variaciones.
La NIC 36 “Deterioro de Activos” requiere que las empresas, al cierre de cada periodo contable, evalúe si sus activos de vida útil prolongada muestran indicios de deterioro. Si se confirma la presencia de tales indicios la empresa está obligada a determinar el monto en el que lo valores en libros de sus activos de vida útil prolongada se deben castigar. Excepto en el caso de activos de vida útil indeterminada, la prueba de deterioro se debe llevar a cabo todos los años, independientemente de si existen indicios de deterioro o no.
En los casos en que la Gerencia reciba información adicional y se produzcan eventos posteriores a la fecha de los estados financieros se deben considerar en la identificación de indicadores de deterioro sólo si ofrecen prueba adicional de condiciones que existían al cierre del período. La misma regla aplica en la determinación del valor recuperable de un activo; la Gerencia sólo debe considerar información que se obtuvo después de la fecha de los estados financieros si, y sólo si, dicha información se refiere a condiciones preexistentes a la fecha de los estados financieros. Después de los expuesto queda claro que para llevar a cabo esta evaluación se requiere el juicio de todos los eventos y circunstancias.
Situación vigente
Como mencionamos a lo largo de la serie de artículos respecto del COVID19 en la preparación de estados financieros de 2020, en esta coyuntura consideramos que la Gerencia de las empresas desde el primer trimestre de 2020 deberá evaluar si con los acontecimientos recientes de la pandemia se cuenta con suficientes fuentes de información externas e internas de la empresa respecto de cómo la caída de los precios de las materias primas, la reducción en los intereses de mercado, la reducción en la producción de bienes y servicios por las medidas de aislamiento social, la suspensión de actividades vinculadas con el sector turismo (líneas aéreas, hoteles, restaurantes, etc.) reducción de la demanda y de los precios de venta de bienes y servicios, etc., afectarían el valor en libros de sus activos de vida útil prolongada.
Sin mucho análisis no sería audaz decir que en la coyuntura del COVID19 se plantean indicios contundentes que obligarán a muchas empresas a calcular el valor de recuperación de sus activos de vida útil prolongada en casi todos los sectores productivos. En mi concepto, el desafío que enfrenta la Gerencia para cumplir con los requerimientos de esta norma en 2020.
En primer lugar, las empresas que aun no han cerrado sus estados financieros de 2019 estarán obligadas a divulgar, como un evento subsecuente, los efectos que la Gerencia de la entidad anticipa por la pandemia sobre los saldos reportados en sus estados financieros de 2019. De otro lado, las empresas que presenten información financiera intermedia enfrentan un desafío, en mi concepto, más complejo. Ya es un hecho que el COVID19 es un claro indicio externo de deterioro de activos de vida útil prolongada. Por tanto, en los estados financieros intermedios no será suficiente divulgar la existencia de tales indicios, sino que se deberá determinar el monto en el que los activos se deben castigar.
Con los niveles de volatilidad que se observa actualmente en las variables financieras y de productos en los mercados, estimar el valor recuperable de los activos será un ejercicio cuya ejecución será compleja respecto de la selección de la data para los cálculos. De otro lado, como las noticias y los anuncios del Gobierno sustancialmente plantean que la evolución de la pandemia en el futuro cercano es impredecible. En este escenario, estimar los valores recuperables de los activos deberá ser prudente. De otro lado, ¿esta evaluación de deterioro se debe completar a cada cierre intermedio? Entiendo que sí. La NIC 34, estados financieros intermedios en su párrafo 15-B-v) indica que: “el reconocimiento de una pérdida por el deterioro de activos financieros, bienes, plantas y equipos, activos intangibles, activos derivados de contratos con clientes u otros activos, y su reversión corresponden a eventos y transacciones para los que se requerirá divulgaciones si son significativas”.
Valor recuperable – FVLCD y VIU
Como indicamos en los primeros párrafos de este artículo, el valor de recuperación de un activo de vida útil prolongada es el que resulte mayor entre su FVLCD y su VIU. El FVLCD corresponde al valor razonable conforme la NIIF 13 Medición a valor razonable. Determinar el VIU implica estimar las entradas y salidas futuras de efectivo que se derivarán del uso del activo y de su baja definitiva descontados a una tasa apropiada.
Cuando la empresa estime el valor recuperable de sus activos sobre la base de su VIU la Gerencia deberá tener presente las reglas que aplican a la formulación de estimados contables. Se espera que los flujos de efectivo que se usen en la determinación del VIU de un activo reflejen el mejor estimado de la Gerencia respecto de las condiciones económicas que reflejará a lo largo de su vida útil remanente. Como indicamos antes en la actual coyuntura de incertidumbre, es de esperar importantes desafíos en la preparación de proyecciones y presupuestos de futuros flujos de efectivo.
En términos de divulgación de información, en el entorno del COVID19 los aspectos más relevantes estarán vinculados precisamente con la explicación de la Gerencia sobre las bases y fuente que tomó en consideración para la formulación de sus presupuestos y el efecto que produciría sobre los montos expuestos en los estados financieros un cambio brusco en los supuestos y estimados usados en la formulación de los flujos de efectivo.
LUIS W. MONTERO